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Rufus Wainwright en concierto

Por eldrsaleabailar

Ha pasado ya una semana desde el concierto pero el recuerdo no se ha borrado, todo lo contrario, se resiste a abandonarme y creo que ciertas sensaciones las llevaré tatuadas en el hipotálamo por mucho tiempo.

En primer lugar tengo que poneros en antecedentes:

a) Este era uno de los conciertos de la lista de pendientes que no podía dejar pasar de largo.

b) Por otra parte fui en compañía de otra talifán del divo que me hizo muy grato el viaje, (300 km aproximadamente de ida y otros tantos de vuelta).

c) El recinto era espectacular (al igual que lo abultado del precio de la entrada), un auditorio de los “elegantes”, de los que normalmente acogen a diligentes padres y madres de edad más avanzada que gustan de estrellas del bel canto, óperas y demás expresiones artísticas respetables.

d) Me había informado sobre lo que nos esperaba e iba escéptico, inquieto, temeroso y expectante. Temía un exceso de sobriedad y austeridad que me empachase de Rufus. Me parecía que iba a un examen más que a un concierto, la asignatura de RW a solas con un piano y encima con el árido último disco me parecía difícil de digerir.

e) Antes de empezar un amable miembro de la organización nos explicó la trama de lo que íbamos a ver y nos dio las instrucciones pertinentes para no provocar un conflicto con el intérprete: el espectáculo sería un tanto inusual (no podía ser de otra manera), se dividiría en dos partes bien definidas, en la primera RW pedía y exigía un absoluto silencio, nada de aplausos a la entrada, entre canciones, ni a su término, seguiría un descanso de media hora y una segunda parte totalmente festiva y en la cual cualquier muestra de afecto sería bienvenida.

Y ahora, una vez situados ya puedo explicar mis sensaciones: abrumado por el marco incomparable y el buen sabor del viaje y de un bocatita de jamón previo, miré al techo del auditorio y lo vi claro, esa noche las estrellas brillarían para nosotros, pero … de repente se hizo la más absoluta oscuridad y apareció la estrella errante, en un lateral del escenario y vestido con una bata negra vaporosa de largos vuelos y cuello emplumado.

Ceremoniosamente e incluso de manera un tanto ridícula fue avanzando hacia el piano de cola, en medio de un respetuoso silencio que ayudaba a acentuar más la tensión que vivíamos los ansiosos fans.  Y desde el momento en que tocó el primer acorde de “Who are you New York?” la emoción no hizo más que crecer, deseé haber aprendido de niño a tocar el piano, deseé haber aprendido de niño a sentir tan profundamente la música como parecía que la sentía Rufus.

Una tras otra, sin apenas pausa, fueron sonando por su mismo orden todas las piezas que forman “All days are nights: Songs for Lulu” revelando instantáneamente que este último disco ha sido hecho para el directo, para poder comulgar con su autor en una celebración íntima como la que nos estaba ofreciendo. Una gozada sin aditivos, sin más efectos que un piano, una voz, un talento histrionico y excesivo y unas imágenes inquietantes de ojos que se abrían y cerraban como fondo.  Casi una hora de absoluto respeto que fue premiada por el intérprete en la segunda parte con palabras de agradecimiento al respetable. Y según llegó se fue, (sin un aplauso), de manera igualmente “ridícula” abandonó el escenario, se cerró el telón y descansamos con el corazón al borde de las lágrimas.

La segunda parte se compuso de temas de toda la discografía, un repaso somero a los temas más conocidos pero lastrado por la parquedad de la propuesta, voz y  piano. La elección del repertorio estaba castrada de origen pero aun así fue celebrada, aplaudida y sentida. Particularmente yo diría que consiguió hacer más grande si cabe a la primera parte, ¿por qué?, pues porque en mi cabeza imaginé lo que podría haber sido una segunda parte con orquesta y coro de “gatitas” maullando los momentos más amanerados  y orquestados que no podríamos ver en esta ocasión, los temas más queridos por sus fans más excesivos entre los que me encuentro. Pero no me quejaré porque fue igualmente bonito y por primera vez en muchos años se me hizo corto un concierto, que entre una cosa y otra duró dos horas y media largas.

¿Cuándo vuelve?

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Archivado en: Conciertos,

One Response

  1. JP dice:

    chicos chicos haya paz !!los dos teneis razon el RDL era una mierda y es una puta mierda. Con la globalizacion via la red de redes se les ha caido el tinglado porque lo unico que hacian era traernos a España lo que las revistas especializadas britanicas y americanas habian destapado hace dos meses – y en cuanto a la escena española tampoco fueron nunca vanguardia-Radio 3 iba muy por delante.
    La prensa española esta a la altura de us politicos y jueces y la musical no lo es menos. Gracias a Dios los blogs de melomanos como vosotros trae un soplo de aire fresco.
    Muerte a los catalufos pedantes!!

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