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Animal Collective – Centipede Hz

Primero ‘Spirit They´re Gone, Spirit They´ve Vanished’ fue el primer disco del colectivo, con solo sus dos miembros más visibles, Panda Bear y Avey Tare. Luego ‘Merriweather Post Pavilion’, el disco que en 2009 cambió para siempre la concepción de grupo invisible que tenían para lanzarlos a la primera línea de la música en general, sin perder de vista la avanzadilla experimental en la que siempre han estado. Ese disco suponía un cambio en cuanto a sonido y ambición, y prometía en su siguiente disco, los típicos miedos que persiguen a los grupos que han entregado discos clásicos desde el momento de su lanzamiento. Ahora ‘Centipede Hz’ en el que vuelven a la formación más completa que han tenido, junto a Geologist y Deakin, para volver en sonido al origen del grupo, aunque sin apartar los logros de sonido de sus últimos trabajos.

A lo largo de estos doce años, Animal Collective se han dedicado a crear su propio lenguaje. Una lengua que parece sonar a sus influencias más cercanas, pero que una vez que se escucha atentamente se muestra absolutamente única. Desde sus primeros discos, más áridos y difíciles, hasta los últimos que entregaron para Domino, su lenguaje se ha ido haciendo más familiar. Ahora con ‘Centipede Hz’ parecen envueltos en problemas, llevando ese lenguaje hasta el límite. Continúan en su propio ámbito, pero resulta imposible acceder a estas canciones, dirigidas por lo inconexo. Y es que uno de los elementos que identifican ‘Centipede Hz’ sobre el resto de álbumes de Animal Collective es el constante ruido en forma de múltiples capas. Suenan demasiadas cosas al mismo tiempo y en distintas direcciones. Numerosos caminos dentro de una misma canción que se pierden, para dejar al oyente rodeado de otros sonidos completamente diferentes. No es que sea una cosa absolutamente nueva, pues ‘Merriweather Post Pavilion’ no reunía en ningún caso canciones simples, pero cada una de las partes de la canción buscaba lo mismo, sumando y no haciendo fatigoso la escucha del disco.

Lo mejor es, precisamente, lo que más se aleja del conjunto, ‘New Town Burnout’, con unos ritmos tribales, bastante presentes en el resto del disco, y un Panda Bear hipnótico, es el tema con menos capas, y al mismo tiempo, el más adictivo. En general, el sonido ha perdido definición y ensueño, para volverse mucho más árido. Han optado por hacer el disco más complicado y poco accesible de toda su carrera, teniendo en cuenta que esta vez sí, todo el mundo les iba a escuchar.

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Archivado en: 2012,

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