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Mondanile disfraza a Ducktails con el vestido equivocado

Matthew Mondanile tiene en su haber un puñado de discos inolvidables. Lo conocemos gracias a su grupo Real Estate y a este proyecto, que bajo el nombre de Ducktails, es más personal, y también con una importancia más reducida, pero no por ello superficial. El disco homónimo de Real Estate que publicaron 2009 junto con el tercer disco de Ducktails, Arcade Dynamics, son dos obras enormes de pop artesano, sin mucha calidad en cuanto a producción, pero que gracias a eso conseguía impulsar unas canciones perfectas para una aburrida tarde de verano.

Parece que ese sonido imperfecto no era una actitud sino una limitación puesto que ya en el segundo disco de Real Estate había sido erradicado. El mismo camino sigue en The Flower Lane. Además, no contento por cambiar el sonido de Ducktails, ha dejado de ser un proyecto en solitario. Ha formado un grupo y ha pasado de un pop diluido, al remember de los ochenta del que tanto oímos últimamente. Ésa fiebre. De hecho, se nota una influencia directa del último Ariel Pink, con unas atmósferas recargadas y un sonido muy plástico. Incluso, podríamos decir que se trata de un sonido que atonta, consigue un bienestar mental pasajero, como si estuviéramos escuchando tras un filtro erróneo.

Superada la sorpresa inicial, y acercándonos más a las canciones de The Flower Lane, podemos dividir el álbum en dos. Por un lado las canciones más olvidables, en las que hace acopio de todos los tics imaginables. Esto no puede tomarse de una forma positiva. Antes primaba la sencillez, la falta de recursos como punto de partida, lo mínimo, por el único motivo de que no necesitaba nada más. En cambio, ahora, esto queda relegado muy al fondo, entre tanto maquillaje. Lo peor es que este tipo de canciones son las que dominan el disco. Tienen una presencia mucho más dominante que lo que merece la pena de The Flower Lane.

Por otro lado, está aún presente la faceta que explota al máximo la capacidad de Mondanile de hacer canciones que se quedan pegadas. Canciones que siguen un esquema repetitivo, creando así texturas sonoras que a veces recuerdan, salvando las distancias, a las junglas de Sun Araw. De este modo, la primera canción, “Ivy Covered House”, y también la última, “Academy Avenue” (esta es la mejor de todo el conjunto, con su aire acústico), nos recuerdan al Ducktails de Arcade Dynamics, el de las guitarras entretejidas llenas de luminosidad algo triste. Es aquí donde se encuentra el aura puro del primer Mondanile. De este modo, queda demostrado que no hemos perdido del todo a Matthew.

Lo que domina en The Flower Lane, no son las guitarras, sino el uso de teclados. Así, en “The Flower Lane” o “Under Cover”, con un sonido menos personal, también siguen la brecha abierta hacia la canción perfecta. Puesto que sería injusto no reconocer la capacidad, desde un sonido desactualizado, de formar melodías que quedan fijas desde un material sonoro demasiado manoseado.

Este no es el Mondanile de antes. Este no es un disco tan afortunado como el anterior. The Flower Lane deja la sensación de que Mondanile ha virado por el camino equivocado. Aún así, se mantiene cierta esencia de la magia de Ducktails. Es pronto para perder la fe en él.

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