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A la búsqueda de un lenguaje nuevo

A veces, aparecen proyectos que merecen una categoría aparte, un tratamiento único debido a que son, simplemente, casos aparte. Forest Swords es uno de ellos. Detrás de ese enigmático nombre, “espadas forestales”, podemos extraer una aproximación a lo que podría ser una definición de las sensaciones que transmite la música de Matthew Barnes, un largo camino a oscuras por un bosque desde el que se van potenciando sonidos que nunca se sabe muy bien de donde vienen pero que generan unas melodías entre ensoñadoras y áridas, como el filo de una espada.

En 2010 aparecía Dagger Paths, un EP con duración de largo, que ponía en el mapa la inclasificable música de Barnes. No era lo primero que editaba, pero sí lo que recibió una mayor proyección. El foco se situó sobre este músico que después del éxito de ese EP, se vio obligado a dejar a un lado su propia música debido a problemas de audición y, una ver recuperado, se dedicó a dar forma a este maravilloso Engravings, que edita un sello muy adecuado para ponerlo en circulación Tri Angle.

El álbum mantiene las características que el resto de la música editada en el sello. Originalidad, expansión y la imposibilidad de etiquetar lo que oímos en una clasificación estandarizada. Porque las influencias que aparecen en la música de Barnes son numerosas y se escapan a un improbable cerco que podríamos establecer. Por un lado, Forest Swords es un proyecto que juega con el ambiente que crean sus texturas y sus samples, por otro, también lo hace con los estados mentales que genera por la repetición de ritmos inusuales. Pero también hay ciertos elementos de dub, pues todo se vuelca hacia esa paleta de sonidos, y también hay una mezcla entre sonidos reales más que una búsqueda electrónica.

Por eso este Engravings resulta tan único, no hay nada que suene como esto, alternando samples vocales del propio Barnes, líneas de teclados paradas en mitad del espacio sonoro, ritmos tribales y guitarras eléctricas que no hacen más que ahondar en el nivel de extrañeza que este álbum causa en el oyente. Una vez que nos acercamos al disco un ambiente cargado, casi impracticable por unas tormentas de sonidos que vienen y van siguiendo cada una su propio patrón

Al mismo tiempo, debemos decir que Engravings es un disco coherente entre sí, formando como un todo que tiene sentido una vez que se contempla en su conjunto. Y es que cada canción es única, está formada por elementos distintos y tiene una estructura muy personal. Lo que hace que Forest Swords sea un proyecto tan necesario es la facilidad con la que crea un discurso embriagante desde la inclasificación que, sin duda, identifica a Barnes.

Estos logros de Barnes se explican por un estudio que trata de crear en el oyente un estado mental por encima de cualquier concepción tradicional de la música, y lo hace gracias a una mezcla avanzada y pulida de distintos retazos sonoros. Unos retazos en los que tienen cabida sonidos industriales, secos y muy crudos, con otros más delicados y dulces. Una unión rara que en ocasiones brilla especialmente. Uno de esos momentos es el final de la canción  “Onward”, uno de esos virajes asombrosos que tanto se prodigan a lo largo de Engravings. El otro momento destacado es, cómo no, el enorme final con “Friend, You Wil Never Learn”, el broche luminoso gracias a una canción en constante progresión que también muestra posibles caminos futuros. Pero, prácticamente, cada canción ofrece algo nuevo y es un material que inspira sensaciones mentales distintas e inspiradoras.

El proyecto de Forest Swords fluye con respecto a lo que había entregado antes. No hay ningún cambio y avanza en su fórmula única que merece la pena y sorprende por encontrar un lenguaje sonoro particular y también necesario. Es un paso adelante porque aquí todo está ahora más claro, hay un objetivo al que se quiere llegar y se percibe nada más empieza a sonar “Ljoss”.

Engravings es ante todo un álbum que consigue generar una cadencia única que se instala para no salir en el cerebro de quien escucha este disco. Distintas impresiones para llegar a un encuentro más complejo. Lo hace a partir de samples, de sonidos imaginados, y de guitarras que no suenan a guitarras. Forest Swords busca, finalmente, el movimiento mental. Engravings es una liberación, casi como buscar algo nuevo con lo que expresarse, sin palabras, sin elementos comunes y sin nada prefijado de antemano, y extrañamente, Barnes lo consigue con unas canciones que se mantienen siempre indomables, o al menos crea la sensación de haberlo logrado.

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