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Primavera Sound ’10

Nuestra crónica del festival

Jueves

Al llegar al aeropuerto el jueves, tuvimos que esperar a eldr. Mientras esperábamos en el Prat, teníamos sentados enfrente a los chicos de The XX, de negro impoluto. Cinco minutos más tarde, Steve Albini y el resto de Shellac llegaban también, y un cuarto de hora después, The Big Pink aparecían por allí. Después de meses esperando parecía que el Primavera Sound comenzaba definitivamente.

Tras una rica y agradable comida en la playa, llegaba la hora de cambiar la pulsera, coger los horarios y correr para el concierto de Bis, un concierto decepcionante. Sonaron aburridos, mal y fuera de hora, quizás más tarde y mas adentrados en el festival hubieran estado mejor, pero no fue su momento y el concierto fue completamente olvidable.

Tras Bis había una hora muerta en la que los conciertos programados eran de lo más insípido, por un lado los ya pesados The Wave Pictures, y en el escenario Pitchfork tocaban uno de los hypes más malos de los últimos tiempos, Surfer Blood. La idea era acercarse a ver a The Books, que podrían ser interesantes, pero por algún extraño motivo, el escenario ATP estaba cerrado (tocaron finalmente  a las 00:30), pocas opciones quedaban: Monotonix en el Vice, haciendo simplemente el gilipollas. Tan solo el escenario más pequeño, al lado del mar, el Adidas Originals fue el elegido para tomar una cerveza mientras sonaban El Mato A Un Policía Motorizado, que sonaron muy bien, buen descubrimiento.

The Fall, tocaron su último disco completo, “Your Future Our Clutter”. Potentes y grandes, un tanto lineales, pero defendiendo con solvencia sus últimas canciones, aunque también hubo concesiones al disco anterior, “Imperial Wax Solvent” como la mucho mejor en directo “I´ve Been Duped”.

Antes de que acabaran The Fall, salimos corriendo al escenario, Ray-Ban – uno de los más impactantes y con un sonido muy bueno – para ver a uno de los platos fuertes del festival, The XX. Llenísimo y con un cielo gris que amenazaba lluvia comenzaron con “Intro” y la lluvia prometida llegó en forma de chispeo. Con un repaso al álbum debut, más un par de versiones, (espectacular el “Do You Mind?”) sonaron perfectos, la dulzura de Romy y su perfección con los riffs, el bajo potente y la gran voz de Oliver, más Jamie a las máquinas, el gran artífice del sonido tan conseguido. Fue, sin duda alguna, el concierto del festival.

Tras EL CONCIERTO llegaba la hora de tomar algo para no desfallecer, coincidía con otra de las horas en las que no había nada interesante. Y tras una rápida y cara cena vuelta a la música. El grupo se rompió entre los malos Wild Beasts y los numerosos Broken Social Scene, mientras volvía a chispear. Estos últimos dieron un gran concierto, a pesar de que no tocaron su mejor canción “Anthems For A Seventeen Years Old” ni tampoco la mejor de su último disco, “Sentimantal X´s”.

Abriendo con “World Sick” y continuando con “Stars And Sons” (espectacular) y con un público entregado, coreando las canciones y un escenario repleto de gente (hasta once llegaron a estar al mismo tiempo). Scott Kannberg, de Pavement, Salió a cantar con ellos, así como Owen Pallett, que tocó el violín en algunas canciones. Sonaron espectaculares y grandes.

Y después llegaba el concierto más esperado del día, el de la reunión del año, Pavement. Con un escenario abarrotado, salieron y comenzaron con “Cut Your Hair” a la que siguieron más y más temas míticos del grupo. Sonaron “Grounded”, “Gold Sounz” o “Shady Lane”, y aunque el set list podría haber sido mejor (ni siquiera tocaron “Loretta´s Scars”), fue un conciertazo indiscutible.

Tras otro de los conciertos del festival, Fuck Buttons llenaron el escenario Ray-Ban, mientras Delorean (nuestros elegidos) quemaron el escenario Pitchfork. Tocaron poquísimo, poquísimas canciones (¿5? ¿6?) y poquísimo tiempo (fueron 45 minutos que parecieron 15). Dejaron con ganas de más, pero a pesar de que no tocaron joyas como “Deli”, deslumbraron con ese “Sunshine” junto a John Talabot.

Derrotados y con ganas de seguir la fiesta que habían montado Delorean, corrimos hasta el escenario Vice donde les tocaba a Moderat hacer su show. Con problemas técnicos en las proyecciones y un sonido lejano, y débil, comenzaron con la gran “A New Error”, que no sonó nada bien, de hecho no sonaron nada bien en ningún momento, sin gracia, sin fuerza… Ni su hit “Rusty Nails” sonó mínimamente bien. La decepción de la noche y del festival, todas las reseñas presentaban su concierto como inolvidable, pero lo del Primavera fue un despropósito.

Viernes

Cansados pero emocionados por lo que nos esperaba un día más en el Primavera y temiendo las numerosas nubes que llenaban el cielo de Barcelona, y tras beber champán en la habitación (como buenos pros que somos), nos dirigimos de nuevo al fórum a eso de las seis, justo para ver a The New Pornographers.

Con otro gran disco (y ya van cinco), el supergrupo canadiense calentó la jornada, con un concierto correcto. Me quedé con las ganas de verlos en el FIB 2008, cuando cancelaron su actuación, y al fin pude verlos en un escenario. Es cierto que faltaron canciones, pero es que tienen tantas… Momento señalado fue cuando tocaron ese hit “Slow Descent Into Alcoholism”.

Tras los porno´s, la opción más lógica habría sido ir a ver a la irregular Best Coast, pero en la carpa myspace tocaba Javiera Mena, uno de mis últimos descubrimientos. Tocó unas cuantas canciones que sonaron bien, pero poco más. No era el momento, ni mucho menos el lugar.

Una de las grandes dudas de todo el festival: Spoon o Condo Fucks. Los primeros me han gustado desde siempre, pero su último disco, “Transference” es directamente una mierda. Los segundos no me terminan de convencer en disco, pero nunca había visto a Yo La Tengo en un escenario. La solución fue ver de fondo el inicio de Spoon, que sonaron mal, y empezaron flojos, con unas tres primeras canciones decepcionantes, lo que hizo que una luz se encendiera en mi cabeza y corriera al otro lado del mundo a ver el concierto de Condo Fucks.

Y cuando llegué Ira, Georgia y James estaban ya en el escenario, tocando juntos y para sí. Y ciertamente, fue otra cosa que el disco, esas canciones, con ese sonido garagero no debieron ser nunca grabadas, porque no se puede disfrutar de ellas sino es en directo. Las versiones sonaron tremendas, una sabia decisión el huir de Spoon.

Y tras Condo Fucks, uno de los grupos más esperados del viernes, Beach House. Cerca del escenario y emocionados, tocaron gran parte de su último y espectacular disco “Teen Dream” (algunos hablan de disco del año), del cual se olvidaron la mejor canción “Silver Soul”, inexplicable. A pesar de ello, fue otro de los conciertos del festival (Top 2 en mi particular clasificación). Con un gran sonido, en el bonito escenario ATP y revisando algunas canciones incluidas en “Devotion” como “Gila”.

Con el listón bien alto salimos de Beach House y el grupo volvió a dividirse esta vez entre Wilco y Wire/Panda Bear. Con la intención de pillar un sitio lo más cercano al escenario para ver el concierto del animalico, partí hacía el escenario Vice, donde estaban tocando Wire, de los que nunca antes había escuchado nada.

Y poco me dijeron, los vi sentado en las gradas para recuperar fuerzas y darlo todo en Panda Bear y un fan sentado a mi lado, me contó decepcionado que el concierto estaba siendo horrible. Y eso que no sonaron mal…

Y en cuanto se acabaron corrí hacía las primeras filas (tercera al final) donde los fanes del animalico ya estaban reunidos (colocadísimos todos). Con retraso debido a las proyecciones que al final no consiguieron hacer funcionar, Noah Lennox salió solo, con su guitarra, su mesa y su voz.  Presentaba el que será su próximo disco, “Tomboy” y poco material antiguo tocó, tan solo una versión oscura de “Ponytail” incluida en “Person Pitch”. Fue un concierto mágico, oscuro y denso, desde el primer momento en que los graves iniciales empezaron a retorcer el cuerpo de los que estábamos allí hasta que la última nota dejó de sonar.

Tomboy” promete ser, sino el disco del año, uno de ellos, con canciones mucho más minimalistas de lo que nos tiene acostumbrados pero melodías al máximo nivel como siempre. Casi todos hablan de decepción, pero es lo que tiene no saber qué vas a ver, si esperaban escuchar “Person Pitch” estaba claro que deberían haber retrocedido en el tiempo, Animal Collective suele tocar en sus conciertos nuevo material, y en este, estaba claro que sería así tras los audios que habían llegado previamente.

Debido al retraso y al tapón para llegar al escenario Pitchfork, llegué tarde al concierto (conciertazo según dicen) de Cold Cave, aunque yo en ese momento seguía con Panda Bear en la cabeza. Tras Cold Cave nos dirigimos de nuevo al escenario grande a ver el plato fuerte del día, Pixies. De la gran cantidad de gente que había no pudimos meternos tanto como con Pavement, pero llegamos a una buena zona.

Y el concierto de Pixies fue un buen concierto, a pesar de que sonaran un tanto descafeinados, (“Debaser” sonó sin garra, fue un momento bluff) y tocando quizá demasiadas canciones de sus discos malos (¿realmente eran necesarias tantas canciones del “Trompe Le Monde”?), lo que deslució un tanto el concierto que hubiera sido antológico de haber hecho el mismo setlist que en el resto de gira actual, donde tocaban el “Doolittle” de principio a fin. De todos modos son grandes, y fue un buen concierto.

Y tras Pixies, reventados fuimos intentando buscar los equivalentes a los Delorean del día anterior, sin éxito. Lo intentamos con esa abominación llamada The Bloody Beetroots, o como hacer música malísima y creer que somos lo más. Pasamos después a ver a Joker, que estaba acompañado por un MC, Nomad. Y aunque tenía ganas de verle y lo poco que oímos sonaba genial, el cuerpo nos dijo basta y el día terminó para nosotros.

Sábado

Y el último día llegó. Estuve tentado a ir a ver la película de Animal Collective, Oddsac, pero la pereza llegó a mí y preferí seguir sentado en la playa. En cambio, decidí en el último momento ir a ver a Real Estate, grupo que no estaba en mis planes iniciales, y sinceramente me alegro de haberlo hecho.

Con los chicos de HEALTH y The Smith Westerns al lado, en un escenario Pitchfork poco abarrotado y con mi 7” de Los Claveles vs. Kana Kapila recién comprado en mi bolsa, el grupo salió al escenario, y mientras que en disco suenan sobas, allí sonaron potentes, rockeros y grandes. Y tanto me convencieron que desde la vuelta solo he estado escuchando el debut una y otra vez, desde otros ojos.

Ir a ver a Real Estate fue solo una estrategia (sabia estrategia al final) para ver de cerca el concierto de Atlas Sound, conseguí mis objetivos y desde segunda fila pude ver como Bradford Cox, daba un conciertazo.  El solo con guitarra y pedales salió y dio un concierto que se pasó rapidísimo. Sonaron Sheila y Walkabout en versiones espectaculares, así como la canción que tocó hace unos meses para Pitchfork y que anticipaba el formato del concierto. Fue tremendo de principio a fin, desde luego, abrir con su mejor canción, “The Screens” anticipaba que algo grande iba a suceder, y sucedió.

La tarde del sábado era más relajada, no había que correr de un escenario a otro, teníamos tiempo para llegar, los siguientes elegidos fueron The Bundles que vinieron sin Kimya Dawson, para desgracia nuestra y suya, porque a su concierto les faltó algo, que no fue más que la voz de Kimya. Aún así, defendieron sus canciones muy notablemente, otra vez lástima que no estuviera Kimya, hubiera sido mucho más grande.

En ese mismo escenario tocaban los hypes del festival, The Drums, y estaba claro, no podíamos faltar, cerca del escenario, como buenos grupies que somos vimos otro de los conciertazos del festival. Y eso que esta vez el sonido ni siquiera llegó a lo aceptable, inundado por la batería y el bajo pregrabado, las guitarras se intuían al igual que la voz. Pero, repitiéndome, como buenos grupies que somos ya nos sabíamos de memoria todas las canciones (a excepción de una nueva) y bailamos, saltamos y coreamos cada una de ellas. Uno de los momentos fue el “Let´s Go Surfing”, pero también el “Down By The Water”, y el cierre con su nuevo hit “Forever And Ever Amen” fue espectacular.

Corto, y acompañado con los bailes del cantante, en los videos parecía demasiado exagerado, pero allí en directo, fue de lo más divertido. Y atención al guitarra, más concentrado en bailar que en tocar el instrumento, pero también demasiado divertido como para echarle algo en cara. Son el grupo del momento y ese fue otro gran momento.

La idea inicial era ver The Drums para justo cuando acabasen ir a ver a los pesados Grizzly Bear, y cuando llegamos, estábamos tan animados por el concierto de The Drums, que ver esa sosez totalmente opuesta a lo anterior fue una mala decisión, aguantamos una canción y para el escenario Pitchfork, era el turno de No Age.

No Age tocaban a las 11, claramente la peor hora de todo el festival, en ese momento, Built To Spill tocaban en ATP, The Charlatans en el grande y Matt & Kim, estos dos últimos me habría gustado verlos, pero lástima, no podemos dividirnos en tres.

El dúo (ampliado a trío, con un tipo que tocaba máquinas), comenzó fuerte, con “Eraser”, “Teen Creeps”, “Loosing Feeling”… el público enloquecido, daba miedo acercarse a las primeras filas, debido al pogo inhumano que se formó. Sin embargo, el sonido no fue el mejor y según pasaba el tiempo, sonaban más diluidos. Aún así fue un gran concierto, tanto que a la salida me compré el “Nouns” sin pensarlo. Suenan mejor en disco, pero en concierto no están nada mal.

No Age me dejaron debilitado y aún quedaba noche por delante, así que las gradas del Ray-Ban fueron mi refugio durante la siguiente hora, mientras tocaba Sunny Day Real Estate, con un sonido ESPECTACULAR. Con un gran setlist, dieron un gran concierto que se hizo corto, demasiado corto.

Y por fin, Pet Shop Boys, esta vez mucho más cerca que en el resto de cabezas, centrados aunque otra vez, unos gilipollas nos molestaron en mitad del concierto. Y es que los gilipollas aparecieron exclusivamente en los cabezas de cartel, tanto en Pavement, como en Pixies y en Pet Shop Boys, momentos en los que apareció esa gente que no se calla, te empuja, grita sin necesidad… gente que básicamente molesta.

A pesar de ello, disfrutamos del espectáculo que llevaron, “Pandemonium”, con esos cubos, esa puesta en escena, esos bailarines y esa colección de hits. Concierto mítico de principio a fin, imposible quedarse con un momento. Bailamos con “Love, Etc.”, coreamos “Go West”, y disfrutamos con joyas como “Being Boring” o “West End Girls”, aunque echamos en falta “So Hard” y lamentamos el momento a lo baile reality que protagonizaron dos bailarines en una canción mientras se tiraban cubos.

Poco nos quedaba de festival, la idea seguir con The Field, pero pocas fuerzas quedaban, y tras dos canciones y media (es decir, unos veinticinco minutos) y al no haber entrado con el concepto que llevaban en directo, lo intentamos con Orbital, pero el agobio de gente que había (ni siquiera se podía bajar a la pista, la gente bailaba en las escaleras) y que definitivamente nuestras fuerzas nos abandonaron, despedimos el festival.

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Sunny Day Real Estate – The Rising Tide

Dos años después de publicar “How It Feels To Be Something On”, editaban (esta vez sin Sub Pop) este cuarto y último álbum hasta el momento. De nuevo los tres miembros que se habían reunido en 1997 reunían 11 nuevas canciones.

Continúan con la esencia de “How It Feels To Be Something On” aunque perdiendo el toque que hacía a ese un disco especial, las melodías, especialmente notables en el anterior, en este no son nada del otro mundo.

Desde la inicial “Killed By And Angel” se nota las diferencias con respecto a los discos anteriores de la banda. “The Rising Tide” suena plano y aburrido, no convence esa fachada de guitarras sucias y rock primigenio. Nada que ver con las grandes canciones de “Diary” o “Pink Album”.

Como siempre hay excepciones, como la acústica “Rain Song” o “Disappear” con esa gran línea de bajo. O la muy pop “Television”, es quizá lo más salvable de todo el disco.

Si no hubieran hecho este disco, tampoco habría pasado nada, ya que ensucia en cierto modo la loable carrera del grupo. Esperemos que el nuevo disco que prometen retome la línea de los dos primeros álbumes, ya que vuelven a estar los cuatro miembros originales de la banda.

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Sunny Day Real Estate – How It Feels To Be Something On

Tras el “Pink Album”, Sunny Day Real Estate se separaron, momento en el que Jeremy Enigk publicó un disco en solitario y Nate Mendel y William Goldsmith se unieron a Foo Fighters, del que William Goldsmith fue expulsado en 1997. Ese mismo año, Sunny Day Real Estate sin Nate Mendel que continuaba en Foo Fighters, se reunían, publicando un año después este “How It Feels To Be Something On”.

El disco se abre con una impactante “Pillars”, en la que se intuyen los sonidos y facetas por los que el grupo se mueve en este tercer álbum. Un sonido más atmosférico, con mayor peso en las guitarras, olvidando esos ritmos tan importantes en los primeros dos álbumes. Formado por canciones mayúsculas como “Two Promises” o “Roses In Waters” en las que tanto lo instrumental como lo vocal dejan huella.

Habitualmente este “How It Feels To Be Something On” no se ha considerado tan importante como “Diary” o “Pink Album”, y aunque está claro que no es tan trascendental como “Diary”, no se puede hablar de un nivel inferior en las canciones de este tercer disco.

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Sunny Day Real Estate – Sunny Day Real Estate

Un año después de que se publicara el debut llegó “Sunny Day Real Estate” también conocido como el álbum rosa por su portada. Un total de nueve canciones forman parte de esta segunda entrega que no tiene nada que envidiar al debut.

El disco incluye canciones que no entraron en “Diary” e incluso caras b de singles anteriores (“Rodeo Jones” estaba ya incluida en el single “In Circles”). Mantienen los mismos elementos que “Diary” pero con canciones más cortas lo que propicia que el álbum no se haga tan largo, quizás la única pega que podría hacerse.

Más luminoso que el primero, las melodías se hacen menos cerradas y las guitarras adquieren tonos más optimistas (ese inicio de “Red Elephant”). A pesar de ese desnublamiento parcial, la melancolía y la tristeza sigue siendo el motor principal de SDRE, como atestiguan canciones como “5/4”.

Canciones mayúsculas como “Theo B”, con esos cambios de ritmos en la melodía tan propios del grupo, o la espectacular “Waffle”, la garra de “8”… grandes canciones que hacen de “Pink Album” un gran digno sucesor de “Diary”.

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Sunny Day Real Estate – Diary

Iniciamos un repaso a los cuatro discos de Sunny Day Real Estate, una de las bandas bandera de la etiqueta emocore. Tras la segunda ruptura de la banda en 2001, el año pasado se juntaron de nuevo y pasarán por el próximo Primavera Sound.

En plena explosión del grunge (“Diary” se publicó en 1994 y la banda es de Seattle), Sunny Day Real Estate, se alejaba notablemente de ese motor musical de inicios de los 90. Las guitarras enmarañadas, un ritmo y bajo potentes y una voz que dirige las melodías de las canciones son los elementos básicos de “Diary”.

Desde la portada, ya se desprende una sensación de tristeza y agobio, algo que no para de transmitirse en todas las canciones que componen el disco, canciones como “Song About An Angel” o “48” son ejemplos perfectos de esa tristeza que predomina en todo el disco.

Seven” es uno de los grandes temas de “Diary”, abre el disco de una forma espectacular, con amplios desarrollos y una brillante mezcla entre los ritmos duros provenientes del hardcore y las guitarras puramente noventeras.

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doscerounotres

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